Ganaderos de Cundinamarca desmotivados por el precio de la leche​

“Es un precio muy bajo para la calidad de la raza Normando. El precio es estático, no le bajan ni le suben”, relató Javier Moya.

 

Mientras a un productor del municipio de San Cayetano le pagan a $990 el litro, a otro de Ubaque se lo compran a $820. Consideran que el esfuerzo que hacen para producir este alimento, no se compensa con estos valores.

 

Ganaderos de Cundinamarca no ven mejoría en el precio de la leche y consideran que los esfuerzos, son realmente complejos, para obtener una retribución tan baja por parte de los compradores.

 

Andrés Felipe Parada, tiene su ganadería en el municipio de San Cayetano y trabaja con una base genética resultante del cruce de Jersey con Holstein. “Es una combinación muy productiva”, destacó.

 

Considera que la ganadería dedicada a la producción de leche es un negocio caracterizado por los altibajos, pero que se mantiene.

 

Su ganadería tiene 48 vacas en producción que le dan 450 litros de leche diarios. “La producción depende del tercio de lactancia en el que se encuentre la vaca”, indicó.

 

Ordeña dos veces al día y negocia la leche con la empresa que mejor se la pague. “Se la vendo a Lácteos El Pomar, pero cuando le baja mucho el precio, cambio a la Gran Vía”, manifestó.

 

Actualmente le pagan a $990 el litro y hace dos años era de $870. “No es un precio justo para el esfuerzo que hay que realizar en la producción”, explicó.

 

Tiene claro que para aumentar el precio se debe mejorar la calidad y aumentar volumen. “A través del mejoramiento genético he podido aumentar el volumen en 20% y mi propósito es continuar con ese énfasis todos los días”, expresó.

 

En su opinión el cambio climático ha impedido que el resultado sea mejor y eso se observa en alto intervalo entre partos de 390 días.

 

Parada, realiza controles anuales y mensuales a cada vaca y analiza su respectiva evolución. “Comparo los diferentes periodos y así puedo determinar el grado de productividad de cada hembra y el promedio de crecimiento o de disminución”, reveló.

 

Maneja la información de manera manual, es decir, con registros apuntados en cuadernos.

 

Es optimista con respecto al futuro de la ganadería bovina de leche. “La leche es un producto de consumo permanente que tiende a crecer, ya que se usa en todo tipo de comidas y tiene un fuerte nicho en el mercado infantil. No obstante tiende a desmejorar porque el Gobierno no ayuda”, sostuvo.

 

Es amigo de la capacitación y considera que Fedegán ofrece un respaldo en este sentido. “Ahora estoy realizando el Curso una Vaca Eficiente y me parece de sumo beneficio, porque enseña la manera como se debe tecnificar una unidad productiva”, comentó.

 

Son diferentes variables que se deben tener en cuenta, las cuales Andrés Parada las resume en dos elementos específicos: tecnificación y eficiencia.

 

“En vez de tener mil animales que produzcan 5 litros en promedio, es mejor, tener 200 pero que produzcan 25”, puntualizó.

 

Según él, se debe tener menor costo de productividad. “Tengo una buena base forrajera -kikuyo, raigras, falsa poa- y trato de tener un buen riego en ella, de fertilizar y abonar”, señaló.

 

Desde Ubaque

 

Por su parte Javier Moya, ganadero del municipio de Ubaque, produce 100 litros diarios y le pagan a $820.

 

“Es un precio muy bajo para la calidad de la raza Normando. El precio es estático, no le bajan ni le suben”, relató.

 

Comercializa la producción de leche con un crudero desde hace 5 meses. No ha subido mucho. Hace dos años negociaba con otro agente y este le pagaba a $750 el litro.

 

“Son muy pocos los compradores y manejan el precio a su acomodo”, comentó.

 

Su unidad productiva tiene 15 hectáreas y es una producción 100% de pastoreo, con kikuyo y raigrass.

 

El mismo sistema de pequeños productores, hace que el tema de la leche sea complejo”, dijo.

 

Tiene cercas vivas y adelanta un programa de reforestación con árboles nativos.

 

“Estoy comenzando el proceso de reorganización con la plataforma Taurus, con el software ganadero”, afirmó.

 

Además de ser productor en el municipio de Ubaque, es asesor de fincas en la Sabana de Bogotá.

 

Es amigo de ser más productivo, pero considera que es necesario estandarizar los procesos.

 

Resaltó que hay mucho trabajo que se pierde por el desconocimiento de los trabajadores de las ganaderías. “Es necesario mejorar la capacitación del recurso humano, para comenzar el camino hacia la eficiencia”, destacó.

 

 

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